A menudo, cuando pensamos en terapias para personas con necesidades especiales, imaginamos salas de espera blancas y ambientes clínicos. En la Fundación Federica Cerdá, decidimos romper con ese esquema para crear un centro familiar. Nuestra misión no es solo atender al usuario que sube al caballo, sino abrazar a toda la familia que lo acompaña. Entendemos que cuando una persona tiene una discapacidad o una necesidad específica, todo su entorno vive esa realidad, y por ello, el bienestar debe ser colectivo.
Ubicados en un entorno natural inigualable, nuestro centro funciona como un respiro para los padres, hermanos y cuidadores. Mientras se realiza la sesión de terapia asistida, las familias pueden disfrutar de un espacio de calma, lejos del ruido de la ciudad y de la presión de las agendas médicas. Creemos firmemente que la naturaleza tiene una capacidad curativa por sí misma, y compartir ese espacio con otras familias que atraviesan situaciones similares genera una red de apoyo informal pero poderosa. En la Fundación, nadie se siente extraño; aquí, la diversidad es nuestra norma y la empatía nuestra lengua oficial.
La inclusión es otro de nuestros pilares. Por eso, fomentamos que los hermanos también participen en el entorno hípico, permitiendo que la actividad de terapia sea algo que «une» a la familia en lugar de ser otra cita médica que los separa. Queremos que venir a la Fundación Federica Cerdá sea el momento favorito de la semana, un lugar donde se celebran los pequeños grandes logros: esa primera vez que alguien logra mantener la espalda erguida, la primera palabra dirigida al caballo o el simple hecho de vencer el miedo y acariciar al animal. Estos hitos se celebran en comunidad, reforzando el vínculo entre terapeutas, voluntarios y familias.
Además, nuestra condición de fundación nos permite trabajar para que estas terapias sean accesibles. Sabemos que los costes de los tratamientos especializados pueden ser una carga pesada para muchas economías domésticas. Gracias a nuestros patrocinadores, eventos solidarios y donantes, luchamos cada día para que la hipoterapia no sea un privilegio, sino un derecho al alcance de quien lo necesite. Nuestra misión es clara: que ninguna persona se quede sin el beneficio del contacto con el caballo por motivos económicos. Somos una gran familia que cuida de otras familias, y esa calidez humana es lo que nos diferencia.
Nuestra casa es vuestra casa. Si buscas un entorno donde tu hijo o familiar pueda desarrollarse rodeado de naturaleza y cariño, ven a conocernos. En la Fundación Federica Cerdá, cada paso del caballo es un paso hacia una vida más plena para toda la familia.
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