La tradición de formar a los caballos y entrenarlos para realizar movimientos va mucho más atrás en la historia de lo que la mayoría de nosotros nos imaginamos. En la antigüedad el propósito principal de la doma era la de que el caballo fuese funcional en el campo de batalla. El desentendimiento entre jinete y caballo podía significar la muerte.

Fue más tarde, durante el Renacimiento, que la naturaleza de montar y domar a un caballo cambiaría por completo. Montar y educar a un caballo se convirtió en un pasatiempo para reyes y aristócratas. Esto dio lugar a las grandes escuelas de equitación, donde bailar con un caballo se convirtió en una forma de arte.

El término “Doma Clásica” se puede interpretar de muchas maneras y en la actualidad hay muchísimas y diferentes escuelas. La opinión que aquí presentamos pretende ser abierta y no afirmar lo que es correcto o incorrecto.

Doma Clásica, Equitación Clásica y Arte Ecuestre: todos implican la formación y manejo de caballos, de acuerdo con los métodos antiguos y bien probados  con el objetivo principal de que el caballo montado debe moverse y ejecutar ejercicios con la misma ligereza y con tanta elegancia como lo hace cuando está libre. Los diversos ejercicios de doma son vistos como un medio para lograr un caballo sano, fuerte, flexible y bien equilibrado que puede expresar sus movimientos naturales y bailar bajo un jinete sin tensión o la fricción. Esto se logra a través de una relación de confianza en el entrenamiento diario.

La formación de la caballería antigua desembocó en la monta clásica, y esta sirvió de base para la doma de competición, la cual ha evolucionado a raíz de esos principios clásicos. La doma competitiva muestra todos los movimientos utilizados en las grandes escuelas de equitación, con la excepción de los aires por encima del suelo. No tiene por qué haber ninguna contradicción entre la formación clásica y la doma de competición. El enfoque clásico implica la idea de que todos los caballos pueden realizar todos los ejercicios, aunque no siempre están al nivel de competición.

Muchos jinetes famosos y maestros de la equitación expresan que Doma Clásica trata sobre la belleza natural del caballo y una relación armónica entre caballo y jinete. Expresan que el arte ecuestre consta de tres puntos fundamentales: En primer lugar el amor, la belleza, la bondad y la elegancia de los movimientos del caballo. En segundo lugar que se debe permitir que el caballo exprese su estilo y personalidad con su espíritu intacto. Por último, que el jinete debe basar su relación con el caballo en el amor para poder sacar el máximo partido del animal.